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EN USO DE LA VOZ / SINDICATO BLANCO



 

SINDICATO BLANCO

El sindicato es la expresión jurídica más clara y contundente de las relaciones entre trabajadores y patrones, en el complejo y apasionante panorama de las relaciones laborales. Aunque los sindicatos pueden formarse por 20 trabajadores o más o por 3 patrones o más; el énfasis del derecho colectivo recae en los sindicatos obreros al ser estos quienes han luchado con mayor ahínco por el mejoramiento y defensa de sus intereses.

El artículo 123 constitucional consagra la libertad sindical con un sentido pleno de universalidad, partiendo del derecho personal de cada trabajador a asociarse. Dicha libertad sindical debe entenderse en sus tres aspectos fundamentales: a). La facultad del trabajador para ingresar a un sindicato ya integrado o constituir uno nuevo; b). La posibilidad de no ingresar a un sindicato determinado y la de no afiliarse a sindicato alguno; y c). La libertad de separación o renuncia de formar parte de la asociación.

Con las modificaciones a la Ley Federal del Trabajo publicadas en el Diario Oficial de la Federación el 30 de noviembre de 2012, se eliminó la cláusula de exclusión por separación y se permite que las elecciones de las mesas directivas sean por vía directa o indirecta pero mediante voto libre y secreto.

Ante la adecuada regulación de los sindicatos en la Constitución Política y en la Ley Federal del Trabajo, cabe preguntarse entonces ¿por qué son atacados tanto estas asociaciones? ¿por qué se les ve con recelo y se les cataloga más como agrupaciones de inútiles y hasta de rufianes?

No es la institución. Son sus integrantes y sobre todo sus dirigentes, quienes construyen la imagen de un sindicato, como cualquier otra corporación privada o institución pública. La figura en sí, es buena y siempre he recomendado a los patrones mantener lazos laborales con las organizaciones sindicales, pues firmar pactos colectivos de trabajo hace más organizada y completa la difícil relación jurídica con los empleados en particular. Lamentablemente se habla más de los peores dirigentes sindicales que de los múltiples buenos ejemplos que hay en el país, sindicatos dirigidos por quienes saben defender a sus agremiados y ofrecen más que pedir y construyen más que estorbar.

Una forma de fortalecer al sindicato moderno, es con el empleo del voto secreto de los trabajadores en la toma de decisiones internas o en los conflictos inter-sindicales, pues en él se encuentra la expresión de voluntad para designar a sus representantes, o para aprobar o no una propuesta sometida a su consideración; por eso el voto debe ser universal, libre, directo, personal, intransferible y secreto, de esa forma se salvaguarda la confidencialidad de la voluntad de la persona que expresa su preferencia, evitando influencias externas que puedan variar su decisión, sea de sus dirigentes o de los patrones.

La doctrina le pone color a los sindicatos: rojo si se dedica a defender a ultranza los derechos de sus agremiados; blanco, cuando siendo un sindicato de trabajadores, se entrega a los intereses del patrón; y amarillo, si sigue los principios de la justicia social. Alejado de estas consideraciones cromáticas, un buen sindicato será aquel que defienda a sus integrantes sin traicionarlos y cuando sus dirigentes, actúen con trasparencia y legalidad.

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LA FUNCIÓN
15 DE ABRIL DEL 2013